Sofía Álvarez – Summa Cum Laude en Física

Cinco de nuestros estudiantes de pregrado y posgrado recibieron distinciones Summa, Magna y Cum Laude el pasado mes de octubre

15 Noviembre 2023

Cinco de nuestros estudiantes de pregrado y posgrado recibieron distinciones Summa, Magna y Cum Laude el pasado mes de octubre.

A continuación, compartimos los perfiles de nuestros egresados.

Sofía Álvarez – Summa Cum Laude en Física

De niña, Sofía soñaba con ser una “astronauta-científica-médica”. Le gustaba jugar con un modelo del Sistema Solar y aprender sobre el mismo, hacer experimentos con imanes, observar a través de su microscopio “el pequeño mundo de las grandes cosas que iba descubriendo”. Además, disfrutaba ver las estrellas y otros astros con su telescopio, acompañada de su familia. Sus padres, en especial, la animaban a explorar problemas y fenómenos cada vez más complejos y a trabajar con perseverancia por aquello que la hiciera feliz: aprender sobre Física.

No fue sino hasta undécimo grado que comenzó a considerar un pregrado en Física. Explica que, hasta ese momento, no conocía a muchas mujeres que se dedicaran a esa área de estudio. Más adelante, descubrió que sí existían muchas mujeres físicas y, desde entonces, se ha esforzado por visibilizar las grandes contribuciones de mujeres científicas, “particularmente de las latinoamericanas”, precisa Sofía.

“Desafortunadamente, la falta de divulgación científica y de role models en nuestros campos hace que muchos niños y adolescentes nunca consideren la ciencia como una opción de vida. ¡Debemos trabajar fuertemente para que eso cambie!”, comenta.

Cuando supo que quería estudiar Física, Sofía no dudó en escoger la Universidad de los Andes. Además de tener mucho interés por los profesores y las clases que se dictan en la Universidad, le interesaba la posibilidad de hacer un doble programa. Sofía, además de graduarse Summa Cum Laude en Física, también obtuvo el mismo reconocimiento en su segundo programa, Ingeniería de Sistemas y Computación.

“Fui feliz estudiando Física e Ingeniería de Sistemas”, dice. Uno de los aspectos que más destaca del pregrado en Física fue la oportunidad de explorar muchas áreas de investigación (como biofísica y física de altas energías) para, finalmente, dedicarse al campo que le gustaba más: la astrofísica.

Otro aspecto que resalta de su paso por el Departamento de Física fue la oportunidad de participar en eventos que buscaban “visibilizar el papel y las contribuciones de la mujer colombiana y latinoamericana en la ciencia, así como trabajar en democratizar el acceso a la ciencia”. De la mano de las profesoras Mayerlin Núñez, Claudia Marcela Escobar, Ángela Camacho y la Fundación Mujeres por Colombia y la Red Colombiana de Mujeres Científicas, pudo participar activamente en estos eventos de divulgación. La principal motivación de Sofía para divulgar sobre el quehacer científico es “visibilizar nuestro trabajo como científicos colombianos y llevar la ciencia a más rincones de nuestro país”.

Sofía también aprendió mucho de y se apoyó en otros docentes como Andrés Flórez y Alejandro García, quien fue su asesor de tesis. También agradece a su otra gran mentora, Jess McIver, con quien hizo una pasantía de investigación en LIGO en la Universidad de British Columbia.

El reconocimiento Summa Cum Laude, para Sofía, es un reconocimiento “al esfuerzo de toda mi carrera, a la perseverancia”. Se enorgullece de haber tenido, también, disciplina para llegar hasta donde se encuentra hoy.

“Recibir este reconocimiento es un aliento para ser siempre la mejor versión de Sofía, como científica y como persona. Es un impulso para seguir luchando por las causas personales que más me mueven, como promover la participación de la mujer latinoamericana en la Ciencia”, dice.

Hoy, Sofía está empezando su doctorado en Física en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y hace parte del MIT Kavi Institute for Astrophysics and Space Research y el MIT LIGO Laboratory.

“Aquí trabajo en técnicas de análisis de datos para estudiar sistemas astrofísicos de altas energías (como agujeros negros y estrellas de neutrones) a partir de sus señales de ondas gravitacionales. Estoy particularmente interesada en el uso de estadística bayesiana para estudiar la evolución y poblaciones de estos sistemas, usando instrumentos como LIGO y Virgo para, finalmente, entender cómo se formaron y cuál es su importancia en nuestro Universo”, dice Sofía.

Santiago Higuera – Magna Cum Laude en Física

Santiago Higuera – Magna Cum Laude en Física

Santiago siempre tuvo una inquietud por aprender. De niño mezclaba diferentes sustancias para pretender que hacía experimentos científicos. Además, coleccionaba rocas y buscaba información sobre estas. En el colegio, algunos de sus profesores patrocinaban su interés por las ciencias. En casa, sus padres y hermanos siempre tenían disposición para ayudarle a resolver las dudas que le surgían sobre el funcionamiento del mundo.

“Pienso que fue esencial para no dejar morir mi curiosidad”, dice Santiago.

En el colegio, el interés por la ciencia lo compartía con su mejor amigo, Daniel. Juntos aprendían sobre ciencia: veían canales de divulgación como Sixty Symbols y Numberphile, hablaban sobre temas que estaban investigando, participaron en y ganaron competencias de cohetes de agua en Barranquilla… En su último año de colegio, ambos participaron en las Olimpiadas de Física en Bogotá, donde aprendieron temas avanzados de física que inspiraron a Santiago a escoger Física como su carrera.

Escogió la Universidad de los Andes, principalmente, por la facilidad que había para hacer un doble programa. Además de estudiar Física –y recibir la distinción Magna Cum Laude –, estudió Ingeniería Electrónica. Las recomendaciones de algunos amigos que ya estudiaban Física y la gran variedad de áreas de investigación en el Departamento le ayudaron a tomar la decisión.

Algo que disfrutó en el pregrado fue ver cómo los cursos, desde primer hasta último semestre, “se combinaban y concatenaban entre sí para dar una visión amplia y actual de la Física como una única gran historia que parte desde los primeros principios”.

Su tiempo en grupos de investigación también fue especial. Este espacio lo compartió con profesores como Ferney Rodríguez y Luis Quiroga y con sus compañeros Santiago Beltrán y Joaquín Peñuela. Este espacio le ayudó a progresar en sus proyectos.

“Cuando creía dominar cierto tema o entender algún resultado, la guía de mis asesores me llevó a seguir aprendiendo o cuestionar lo que ya conocía. Esto me motivaba cada vez más a expandir el alcance del proyecto”, comenta.

Sus seminarios también fueron cruciales. Allí se reunía con compañeros de otros grupos de investigación y compartían los resultados de investigaciones experimentales y teóricas. La Clínica de Problemas de Física y las monitorías fueron otro espacio que ayudaron a Santiago a reforzar temas e involucrarse más con sus compañeros.

Santiago dice que su distinción le recuerda “la importancia de estar comprometido con los valores científicos”. Además, agradece a sus padres y hermanos “por su cariño constante, ánimo e incondicional apoyo”.

Ahora, Santiago está empezando un programa de doctorado, vinculado a la Escuela Internacional de Investigación Max Planck para la Ciencia de la Materia Condensada (IMPRS–CMS). Se trata de un programa conjunto del Instituto Max Planck para la investigación del Estado Sólido y la Universidad de Stuttgart.

“Aquí me encuentro trabajando en un proyecto teórico en procesamiento de la información cuántica usando átomos fríos, en el grupo del profesor Hans Peter Büchler”, dice.

Por lo pronto, espera continuar con el programa, para decidir si le interesa una carrera en investigación.

Thomas Kruger – Magna Cum Laude en Matemáticas

Thomas Kruger – Magna Cum Laude en Matemáticas

Thomas siempre tuvo afinidad por las ciencias. Su interés fue cultivado por sus padres desde que era pequeño.

“Me leían libros sobre [ciencia] antes de que aprendiera a leer. Me llevaban a explorar la naturaleza, me ayudaban a armar modelos del cuerpo humano, veíamos documentales sobre la formación de la tierra, entre otras cosas”, cuenta.

Cuando el momento de escoger una carrera universitaria se acercaba, Thomas tuvo un encuentro que ayudó a concretar su interés por la ciencia en una disciplina puntual: las matemáticas. Su profesor del colegio, Martin Wöhlte, le enseñó matemáticas de una forma distinta a la tradicional y lo motivó a descubrir más.

“Es increíble la influencia que puede tener un buen profesor en el futuro de sus estudiantes. Si no fuera por Martin Wöhlte, probablemente no habría estudiado Matemáticas”, dice Thomas, quien recibió la distinción de Magna Cum Laude el 17 de octubre.

Al final, Thomas escogió estudiar en los Andes por consejo de un amigo de su familia, egresado de Matemáticas de la Universidad y actual profesor en la Universidad de California.

Los principales motivos fueron el alto nivel académico de los profesores y su disposición para enseñar y ayudar. Otro factor decisivo fue la cercanía con los profesores y demás estudiantes.

“Es una educación prácticamente personalizada, pues hay pocos estudiantes. En los últimos cursos de la carrera es normal tener clases con menos de diez estudiantes, es más, yo tuve un par de clases donde éramos apenas 6 y 4 personas. Esto permite que los profesores te conozcan, sepan tus dificultades y te ayuden a superarlas”.

Contrario a lo que muchas personas creen, la carrera de Matemáticas no es solitaria o carente de redes sociales. Por el reducido círculo de estudiantes, se suelen crear relaciones muy cercanas y significativas: estudian juntos, se ayudan con las clases, pero también salen de fiesta y se divierten por fuera del aula. Thomas cuenta que, en su paso por el Departamento, hizo buenos amigos y fue cercano a varios profesores –relaciones que aún mantiene, incluso después de graduarse.

Las relaciones sociales en Matemáticas son algo clave, no sólo por el enriquecimiento personal, también el intelectual. Para Thomas, el intercambio de ideas es crucial, sobre todo para “aprender a plasmar tus ideas y tus abstracciones”. Los vínculos con otros son tan importantes para él que, cuando se le pregunta qué representa su distinción Magna Cum Laude, responde que no sólo es un reconocimiento por su esfuerzo, sino, también al esfuerzo de sus profesores y compañeros.

“No hubiera sido posible obtenerlo si no fuera por los profesores que siempre estuvieron dispuestos a ayudar y explicarme nuevamente en sus horarios de atención. Al igual que no hubiera sido posible obtenerlo de no ser por mis compañeros. Aparte de mantenerme feliz, con ganas de verlos en las clases y en un estado mental saludable, me ayudaron mucho a estudiar, pues constantemente nos hacíamos preguntas y estudiábamos juntos para entender bien todo el material de las clases”, comenta. Además, agradece especialmente a su profesor y director de tesis Ahmed Ould.

También agradece a sus padres, quienes siempre lo acompañaron y confiaron en su decisión de estudiar Matemáticas.

Hoy en día, Thomas trabaja como analista de riesgo financiero y espera con ansias poder seguir estudiando Matemáticas.

Kevin Carrillo – Cum Laude en la Maestría en Matemáticas

Kevin Carrillo – Cum Laude en la Maestría en Matemáticas

De pequeño, Kevin tuvo una inclinación por la música. Su interés era tal que descuidaba otras asignaturas por estar concentrado en la música.

“Diría, más bien, que ocurrieron situaciones de manera fortuita que me dieron la intuición de que matemáticas era la carrera adecuada para mí. Por supuesto, fue una intuición que decidí seguir”, explica Kevin.

Kevin aprobó grado undécimo con éxito, pero nunca dejó de pensar que, a diferencia de otro compañero que destacaba en todas las áreas, le hacía falta bagaje tras haber descuidado algunas áreas. A partir de esa inquietud, empezó a estudiar matemáticas –“quizás por una ‘deuda a mí mismo’”, dice. La música le había dejado la disciplina suficiente para emprender ese nuevo estudio.

Al encontrarse con un libro de precálculo, con varias afirmaciones y sus respectivas pruebas, Kevin encontró satisfacción: “veía la forma en que un teorema, proposición o cual sea la afirmación matemática, se obtenía, a pesar que no sabía nada sobre lógica proposicional”. Por ese interés continuó estudiando y descubrió ideas que le llegaron a parecer “muy elegantes”. Finalmente, Kevin decidió estudiar Matemáticas en la Universidad Nacional, sede Bogotá.

Al terminar su pregrado, Kevin recibió un consejo de su directora de grado de pregrado, Carolina Neira: continuar con sus estudios de posgrado en la Universidad de los Andes, “para conocer nuevas personas y nuevos ambientes de trabajo, lo que a mi juicio es ahora uno de los mejores consejos que me han dado en mi vida profesional”, cuenta Kevin.

Siguiendo el consejo, decidió aplicar a la Maestría en Matemáticas en los Andes. Fue admitido bajo asistencia graduada. Pero, cuando ingresó, era la época pandémica y cuenta que tuvo dificultad para relacionarse con profesores y compañeros de manera virtual. El afán de conectar con otros nacía de la necesidad de vincularse a un proyecto de investigación lo antes posible; un requisito necesario para desarrollar su posgrado.

Mientras encontraba su camino dentro del Departamento en los Andes, buscó consejo de uno de sus docentes en la Nacional, Guillermo Rodríguez, quien le sugirió entender algunos problemas dentro de la rama de ecuaciones diferenciales parciales. Cuando Kevin se empezó a interesar por esa área, Rodríguez le recomendó trabajar con Jean Carlos Cortissoz, profesor del Departamento de Matemáticas de los Andes.

Durante su paso por los Andes, Kevin hizo nuevos amigos, fue profesor asistente y participó en un proyecto de investigación. Tener amigos fue enriquecedor a nivel personal y académico, pues el intercambio con otros le permitió conocer sobre otras áreas matemáticas y dar a conocer sus propios intereses. Por otro lado, en el proyecto de investigación, se valió de sus conocimientos y creatividad para trabajar en el problema de Navier-Stokes, uno de los

problemas del milenio. Cortissoz siempre estuvo apoyándolo en el desarrollo del proyecto e impulsándolo a trabajar con lo que ya tenía: “al fin y al cabo, cuando un matemático trabaja en un problema, las herramientas están ahí, pero solo la creatividad, que es como un músculo que se estimula y se fortalece si se ejercita, es la que sabe escoger cuáles de esas herramientas usar, siempre y cuando tenga la fuerza para usarlas”, dice Kevin.

Kevin comenta que su reconocimiento Cum Laude en la Maestría no sólo es para él; también se otorga “al potencial que tiene el Departamento de Matemáticas en el campo de ecuaciones parciales”. También considera que la distinción no es un fin último, sino que el proceso fue lo verdaderamente importante.

Ahora, espera empezar pronto su doctorado en Matemáticas, también en los Andes.

“Estoy seguro que aquí en Colombia también es posible hacer buenas matemáticas. En este caso, mi objetivo sería adquirir la pericia necesaria para que, en un futuro, pueda llegar a hacer parte de los profesores que motivan nuevas generaciones de matemáticos en el país”, dice.

También espera que, para poder continuar formando matemáticos en el país, se pueda obtener apoyo de distintos ángulos en el futuro; que los requisitos para ciertas becas no sean tan limitantes, o que los concursos docentes sean más justos.

 Camila González – Cum Laude en Matemáticas

Camila González – Cum Laude en Matemáticas

En séptimo grado Camila comenzó a intuir que su camino serían las matemáticas. Su profesora de matemáticas le había pedido que apoyara a sus compañeras en monitorías después de la jornada escolar. 

“Estar enseñando y buscando maneras de entender los temas de maneras globales y diversas, que permitieran a mis compañeras saber lo que había detrás de los procesos, me llevó a ver que el mundo de las matemáticas es supremamente rico e interesante”, dice Camila. 

Cuando llegó el momento de escoger un pregrado, los padres de Camila la apoyaron y sugirieron irse por Matemáticas. “Me planteé mi carrera en términos de cómo quería pensar y entender el mundo, en lugar de qué quería aprender o qué quería ser”, comenta.  

Camila se decidió por hacer su pregrado en la Universidad de los Andes tras hacer una visita guiada al campus. “Me podía imaginar sentada con mis amigos, conversando en el Bobo, yendo a tomar un café, yendo a la Biblioteca a estudiar y, simplemente, disfrutando mi vida universitaria. Fue una decisión, en su mayoría, guiada por cómo me sentí al conocer la Universidad”. 

Algo que destaca de su paso por el Departamento de Matemáticas son las diferentes metodologías de evaluación. Después de muchas clases, se dio cuenta que los parciales no eran la única vía para evaluar el aprendizaje: “Es sorprendente todo lo que es posible ver y demostrar con proyectos y presentaciones, lo útil que era hacer las tareas…”. 

También resalta la importancia del trabajo colaborativo en su disciplina. El rol de los profesores era clave en ese ambiente: los resultados se veían más en las clases donde profesores acompañaban con interés y paciencia a sus estudiantes. De igual forma, aquellos compañeros que intercambiaban métodos de estudio, que apoyaban y elogiaban a otros hicieron del proceso un poco más liviano. A pesar de los altibajos comunes que se viven en una carrera, Camila cuenta que el trabajo y apoyo en comunidad permitían sobrellevar los impases con mayor facilidad. 

Más allá de las aulas, también recuerda con cariño los momentos en que podía disfrutar con sus amigos y del campus. “Subir a la caneca por la vista, a leer un rato, salir a celebrar que se terminó la época de finales… Ir a jugar juegos de mesa, ir a bailar o a celebrar cumpleaños…” 

Sobre su reconocimiento Cum Laude en Matemáticas, dice: “Para mí es importante hacer las cosas bien, esforzarse por ir más allá de lo que piden y aprender las cosas bien. Es un orgullo propio. Pero, más aún, creo que hay algo que no se mide con el promedio…”. Más allá de tener un buen promedio, lo que le interesaba a Camila era lograr hacer su trabajo de la mejor manera posible, bien pensado y estructurado. Además, reconoce que no se trata de un reconocimiento individual. 

“A lo largo de la carrera me encontré más de una vez con un tema que no entendía, un trabajo en grupo o, simplemente, un momento de crisis o estrés con el que lidiar. En cada paso del camino me encontraba con un amigo que me ayudaba en el momento.”  

Actualmente, Camila trabaja con matemática aplicada, en analítica de datos. Además, comenta que le gustaría llegar a ser profesora.  

“Creo que la educación es un área hermosa y supremamente gratificante, aunque puede ser desafiante. Quiero dedicarme a compartir lo que sé y aprender todos los días cosas nuevas de temas en los que pensé que ya sabía todo. Quiero lograr enseñarles a mis estudiantes a ver el lado divertido de las matemáticas, los juegos y curiosidades que tienen detrás, así como ayudarles a desarrollar la estructura mental que permite resolver problemas, siguiendo reglas de lógica y deducciones”.  

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