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25/02/2022

Liderados por dos científicas latinoamericanas, los viajeros del crucero MS FRAM, de Hurtigruten, ayudan a recolectar ADN ambiental.

Susana Caballero - Expedición Antártica Uniandes

Dos biólogas latinoamericanas se dirigen a la Antártida para poner en marcha una iniciativa de ciencia ciudadana sobre la conservación de mamíferos marinos. Ellas son la profesora colombiana Susana Caballero-Gaitán, del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Los Andes, y la argentina Gabriela Tezanos-Pinto,  asociada a la Universidad de Massey, en Nueva Zelanda

El proyecto, financiado por la fundación noruega Hurtigruten (afiliada a la compañía de cruceros del mismo nombre), brindará a los pasajeros a bordo del crucero MS FRAM una experiencia única, al ofrecerles la oportunidad de participar en la investigación aplicada a los mamíferos marinos. 

Los participantes aprenderán biología de mamíferos marinos, asistirán en la colección de muestras de ADN y llevarán a cabo trabajos de laboratorio. El proyecto de investigación analizará los patrones migratorios de las ballenas jorobadas a partir de la novedosa técnica de colección de ADN ambiental.

Expedición Antártida y ADN Ambiental - Ciencias Uniandes

De esta manera, se busca que la investigación científica sea accesible para todos, y que las personas puedan conectarse fácilmente con los científicos, para comprender por qué es necesario conservar la biodiversidad.

La profesora Caballero explica que la técnica de ADN ambiental consiste en identificar los rastros de esta molécula que van dejando los organismos vivos cuando pasan por un lugar:

“Todos los seres vivos tienen ADN en sus células. En el caso de los animales acuáticos, estos van perdiendo células a medida que nadan de un lado a otro, dejando un rastro de ADN por el camino. Ellos liberan células en sus sustancias corporales, como la piel, la orina, las heces y las heridas. Ese ADN se daña muy rápidamente, pero queda en el agua, y nosotros tratamos de recolectarlo y luego filtrarlo para recuperarlo”, asegura Caballero.

De acuerdo con la científica, lo interesante de esta técnica es que con ella se puede identificar qué organismos han estado en un lugar, sin verlos directamente. De esa manera se puede reconocer especies que son difíciles de observar, porque son muy solitarias o porque suben muy poco en la superficie. 

Susana Caballero - Expedición Antártica Uniandes

“Un ejemplo son las ballenas picudas, un grupo específico de cetáceos muy raro, y del cual se conoce muy poco; con el ADN ambiental creemos que podemos detectarlos. Así se puede saber no solamente acerca de una especie, sino de toda la comunidad biológica de un lugar”, señala Caballero, quien agrega que, en el caso de este crucero, lo que están haciendo es involucrar a los pasajeros del barco para que también recolecten el agua y hagan los filtrados, que luego envían a Inglaterra, donde procesan las muestras y secuencian el ADN. 

Esta es la primera vez que un proyecto de investigación analizará la colección de ADN ambiental en la Península Antártica. Entre otros, los resultados de este proyecto ayudarán a comprender los patrones migratorios de las ballenas jorobadas, así como a evaluar el efecto del cambio climático en la biodiversidad antártica.

Los resultados de la investigación estarán disponibles a todo el público en: www.dospinguinas.com el blog donde las investigadoras están registrando sus actividades cotidianas.

Fotos por: Susana Caballero.